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ISSN:
3073
-
1356
1
Revisión
La simulación clínica como estrategia didáctica en la educación
médica
Clinical simulation as a
teaching
strategy in medical edu
c
ation
Pamela Lisbeth
Tanicuchi Jiménez
1
*
,
Kerlly Geomara
Aldaz Ruiz
2
,
Jery Josue
Reyes Otacoma
3
y
Edgar
Francisco
Llanga Vargas
4
1
Escuela
Superior Politécnica de
Chimborazo
,
Facul
tad de Salud
Pública
,
Ecuador
,
Tulcán
;
https://orcid.org/
0009
-
0004
-
8842
-
4795
2
Escuela Superior Politécnica de
Chimborazo
,
Facultad de Salud Pública
,
Ecuador
,
Riobamba
;
https://orcid.org/0009
-
0007
-
3314
-
6494
;
kerlly.aldaz@espoch.edu.ec
3
Escuela
Superior Politécnica de Chimborazo
,
Facultad de Salud Pública
,
Ecuador
,
Quinindé
;
https://orcid.org/
0009
-
0005
-
9970
-
7835
;
josue.reyes@espoch.edu.ec
4
Escuela Superior Politécnica de Chimborazo
,
Facultad de Salud Públic
a,
Ecuador
,
Riobamba
;
https://orcid.org/0000
-
0002
-
5079
-
8183
;
edgar.llanga@espoch.edu.ec
*
Correspondencia
:
lisbeth.tanicuchi@espoch.edu.ec
https
://doi.org/10.70881/mcj/v4/n1/103
Resumen:
En los últimos años, la
simulación clínica se ha consolidado como una
estrategia didáctica relevante en la educación médica, ya que permite a los
estudiantes adquirir conocimientos y destrezas clínicas en entornos seguros, sin
comprometer la seguridad del paciente y promoviendo u
n aprendizaje ético basado
en el error. En este contexto, el objetivo del presente trabajo fue analizar el uso de
la simulación clínica como estrategia educativa en la formación médica
.
Se realizó
una revisión bibliográfica narrativa con un diseño no experimental y descriptivo,
mediante una búsqueda exhaustiva en las bases de datos PubMed, SciELO,
ScienceDirect, Medigraphic y Springer. Los hallazgos evidencian que la simulación
clínica es
uno de los métodos más eficaces para mejorar las habilidades técnicas,
el razonamiento clínico y el trabajo en equipo, además de facilitar una evaluación
objetiva del desempeño y contribuir a la reducción de desigualdades en contextos
con acceso limitado
a la práctica clínica real. Aunque la simulación clínica favorece
una formación profesional de alta calidad, persisten desafíos relacionados con los
altos costos, la infraestructura necesaria y la capacitación docente especializada,
factores que limitan su
implementación plena, especialmente en el contexto de
América Latina.
Palabras clave:
simulación clínica
;
educación médica
;
seguridad del paciente
;
competencias clínicas
;
legislación sanitaria.
Abstract:
In recent years, clinical
simulation has established itself as an important
teaching strategy in medical education, as it allows students to acquire clinical
knowledge and skills in safe environments, without compromising patient safety and
promoting ethical learning based on error
. In this context, the objective of this study
was to analyze the use of clinical simulation as an educational strategy in medical
training.
A narrative literature review with a non
-
experimental and descriptive design
was conducted through an exhaustive se
arch of the PubMed, SciELO,
ScienceDirect, Medigraphic, and Springer databases.The findings show that clinical
simulation is one of the most effective methods for improving technical skills, clinical
reasoning, and teamwork, as well as facilitating objecti
ve performance evaluation
and contributing to the reduction of inequalities in contexts with limited access to
real clinical practice. Although clinical simulation promotes high
-
quality professional
training, challenges remain related to high costs, the ne
cessary infrastructure, and
Cita:
Tanicuchi Jiménez, P. L.,
Aldaz Ruiz, K. G., Reyes Otacoma,
J. J., & Llanga Vargas, E. F. (2026).
La simulación clínica como
estrategia didáctica en la educación
médica.
Multidisciplinary
Collaborative Journal
,
4
(1), 1
-
12.
https://doi.org/10.70881/mcj/v4/
n1/103
Recibido:
05
/
11
/20
25
Revisado:
29
/
12
/20
25
Aceptado:
31
/
12
/20
25
Publicado:
0
2
/
01
/20
2
6
Copyright:
© 202
6
por los autores
.
Este artículo es un artículo de
acceso abierto distribuido bajo los
términos y condiciones de la
Licencia Creative Commons,
Atribución
-
NoComercial 4.0
Internacional.
(
CC BY
-
NC
)
.
(
https://creativecommons.org/licen
ses/by
-
nc/4.0/
)
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specialized teacher training, factors that limit its full implementation, especially in
the Latin American context.
Keywords:
clinical simulation
;
medical education
;
patient safety
;
clinical skills
;
health
legislation.
1.
Introducción
La educación médica contemporánea exige metodologías formativas que garanticen
la seguridad del paciente, el desempeño clínico progresivo y las experiencias de
aprendizaje activas. Históricamente, la enseñanza se sustentaba en el contacto
dire
cto con el paciente y la supervisión jerárquica, modelo hoy limitado por riesgos
éticos, regulatorios y logísticos. La
simulación clínica emerge como alternativa
pedagógica que permite practicar sin exponer vidas reales, al reproducir escenarios,
crisis, e
rrores y reflexiones dentro de un entorno seguro
(Devendra et al., 2025)
.
Investigaciones recientes evidencian un incremento sostenido de producción científica
sobre simulación, describiéndola como herramienta inmersiva, segura y evaluativa
que fortalece competencias técnicas, comunicativas y h
umanísticas en los estudiantes
de Medicina.
Desde este enfoque, la simulación clínica constituye una experiencia estructurada
donde el error pedagógico es aceptado como parte del proceso formativo. Su utilidad
se sustenta en favorecer el razonamiento clíni
co, la toma de decisiones, la
comunicación interdisciplinaria y el pensamiento crítico
(Barja
-
Ore et
al., 2025)
. A
pesar de que su implementación se ve enfrentando a grandes limitantes vinculados
con la infraestructura y los costos
(Calderon, 2025)
, por consecuente, diversos
estudios reportan amplios beneficios sostenibles en adquisición de habilidades,
confianza clínica y desempeño académico
(Chatha, 2024; Diaz
-
Navarro et
al., 2024)
.
En el
contexto ecuatoriano, la Ley Orgánica de Salud y la Ley de Derechos y Amparo
del Paciente restringen intervenciones prácticas que comprometan seguridad física o
emocional del paciente, por lo que la simulación se convierte en un medio éticamente
viable pa
ra formar competencias sin riesgo. Esta alternativa se ajusta a principios de
protección, equidad y calidad educativa, armonizando objetivos clínicos con garantías
de derechos.
Así, la simulación clínica no solo se consolida como innovación metodológica,
sino
como una necesidad académica y bioética, capaz de democratizar oportunidades
formativas mientras fortalece criterios de seguridad institucional
(Fiallos, 2024)
. El
objetivo del presente trabajo es
analizar el rol de la simulación clínica como estrategia
didáctica en la educación médica, mediante una revisión integra
dora de evidencia
científica publicada entre 2023 y 2025 en bases de alto impacto.
2.
Materiales y Métodos
Se realizó una investigación con diseño no experimental, enfoque descriptivo y corte
transversal, basad
o en
una revisión bibliográfica narrativa
misma que se orientó
a
analizar la evidencia científica reciente sobre el uso de la simulación clínica en la
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formación médica. La búsqueda de información se llevó a cabo en bases de datos
indexadas como PubMed, SciELO,
ScienceDirect, Medigraphic y Springer, además
de plataformas institucionales oficiales, mediante ecuaciones booleanas que
combinaron los términos en inglés “
clinical simulation”, “medical education”,
“competencies” y “training”
, unidos por los operadores
AND y OR. El proceso de
identificación inicial arrojó aproximadamente 15
2
00 registros, lo que hizo necesario
aplicar filtros temporales, temáticos y metodológicos para garantizar la pertinencia y
calidad de la evidencia científica recuperada.
La selección
de los estudios se efectuó en dos etapas, iniciando con la revisión de
títulos y resúmenes y continuando con la lectura del texto completo de los artículos
potencialmente elegibles. Se incluyeron estudios originales publicados entre 202
3
y
2025, disponibl
es en texto completo y redactados en inglés o español, que abordaron
la simulación clínica como componente central en la formación médica y el desarrollo
de competencias clínicas. Se excluyeron editoriales, cartas al editor, protocolos,
documentos no index
ados y estudios teóricos sin resultados empíricos, así como
investigaciones en las que la simulación no constituyó el eje principal de la
intervención
dentro del campo médico
. Tras aplicar los criterios de inclusión y
exclusión, se identificaron 61 artícul
os relevantes, de los cuales 24 fueron
seleccionados para el análisis final.
Por otra parte
, las normativas sanitarias
nacionales consultadas no se incorporaron dentro del conteo final de artículos
analizados, debido a su carácter normativo, clásico y no i
nvestigativo, aunque fueron
consideradas como marco contextual y regulatorio de referencia.
La extracción de los datos se realizó de manera manual, recopilando información
relacionada con el contexto de los estudios, el diseño metodológico, el tipo de
simu
lación empleada y los principales desenlaces evaluados. La síntesis de los
resultados se desarrolló mediante un enfoque narrativo, organizando los hallazgos
según ejes temáticos comunes, lo que permitió identificar convergencias y
discrepancias entre los e
studios incluidos. Dado que el análisis se efectuó a partir de
literatura científica
de
acceso público,
por ello,
no fue necesaria la aprobación de un
comité de ética ni la obtención de consentimiento informado, garantizándose en todo
momento el respeto a
los principios de integridad científica, transparencia
metodológica y adecuada citación de las fuentes consultadas.
3.
Resultados
3.1
Uso de la simulación clínica en medicina
La evidencia científica destacó
que la simulación clínica se implementó de manera
progresiva y sistemática tanto en la formación médica de pregrado como de posgrado,
consolidándose como una estrategia transversal en los currículos contemporáneos.
En el pregrado, los estudios reportaron s
u uso principalmente para el desarrollo inicial
de habilidades clínicas básicas, razonamiento clínico, comunicación médico
-
paciente
y trabajo en equipo, permitiendo que los estudiantes enfrentaran escenarios clínicos
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simulados antes del contacto con pacien
tes reales, lo que redujo riesgos y fortaleció
la seguridad clínica
(Barja
-
Ore et
al., 2025; Owolabi et
al., 2025)
. En el posgrado, la
simulac
ión se orientó al perfeccionamiento de competencias avanzadas,
entrenamiento en procedimientos invasivos, manejo de eventos críticos y a la toma de
decisiones complejas, con especial énfasis en áreas como medicina de emergencias,
cuidados intensivos, anest
esiología, pediatría y medicina interna, donde el error clínico
t
uvo
consecuencias significativas, es por ello, que se
reconoció
su utilidad como
herramienta evaluativa, al permitir la observación objetiva del desempeño y la
medición estandarizada de competencias clínicas y profesionales
(Le, 2023; Vermylen
et
al., 2025)
.
En relación con los tipos de simulación, se
describió
una implementación diversa que
inclu
yó
simulación de baja, media y alta fidelidad, pacientes estandarizados,
simulación híbrida y entornos virtuales. La simulación de baja y media fidelidad se
utiliz
ó
con mayor frecuencia en etapas iniciales de la formación por su accesibilidad y
menor costo,
enfocándose en el aprendizaje de habilidades técnicas básicas y
procedimientos estandarizados
(Ca
lderon, 2025; Velasco et
al., 2023)
mientras que la
simulación de alta fidelidad se asoci
ó
con escenarios clínicos complejos,
entrenamiento en crisis y evaluación integral del desempeño, mostrando beneficios
consistentes en la mejora del razonamiento cl
ínico y la seguridad del paciente
(Hernández
-
Lanas et
al., 2025; Vermylen et
al., 2025)
. Los pacientes estandarizados
destaca
ron
como una estrategia clave para el desarrollo de habilidades
comun
icativas, empatía, entrevista clínica y formación bioética, así como para
evaluaciones estructuradas
(Ayala de Menoza, López Esquivel, 2025; Gómez et
al.,
2025)
.
3.2
Impacto en el desarrollo de competencias clínicas
El desarrollo de la simulación clínica impact
ó
de manera directa y positiva en el
fortalecimiento de las habilidades técnicas y procedimentales, así como en el
razonamiento clínico y la toma de decisiones, al permitir la repetición deliberada de
escenarios clínicos complejos en un entorno controlado y seguro. Diversos estudios
coincid
ie
ron
en que la práctica simulada mejor
a
la precisión técnica, la secuencia
correcta de procedimientos y la respuesta ante eventos críticos, incrementando la
confianza y reduciendo errores al trasladar el aprendizaje a contextos reales
(Broch
Porcar & Castellanos
-
Ortega, 2025; Terán, 2025)
. Asimismo, se report
ó
un impacto
significativo en la capacidad de análisis clínico, integración de signos y síntomas,
priorización diagnóstica y selección te
rapéutica, favoreciendo procesos cognitivos de
alto nivel como el pensamiento crítico y la reflexión clínica posterior al desempeño
mediante el
debriefing
estructurado
(Cárdenas et
al., 2025; Mawyin
-
Muñoz et
al.,
2025)
.
Además,
fortaleció
las competencias comunicativas, el trabajo en equipo y la
colaboración interdisciplinaria, promoviendo liderazgo, manejo del estrés y
coordinación profesional en contextos de alta presión, así como empatía, escucha
activa y toma de decisiones compartidas,
lo que
estableció
una formación clínica
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integral que articula habilidades técnicas y humanísticas
(Uribe
-
Muñoz & Hidalgo
-
Mancilla, 2024)
.
3.3
Formación ética y segura
En este entorno, la simulación clínica se asoci
ó
de forma consistente con la reducción
de errores y el fortalecimiento de la práctica segura, ya que
permitió
a los estudiantes
entrenar habilidades y tomar decisiones clínicas en entornos controlados, sin exponer
a pacientes reales a
riesgos innecesarios.
La repetición de procedimientos, la
estandarización de escenarios y la retroalimentación estructurada facilitan la detección
temprana de fallos, el aprendizaje a partir del error y la adherencia a protocolos
clínicos. Además, la simulación favorec
ió
el de
sarrollo de hábitos seguros desde las
primeras etapas de la formación, mejorando la precisión técnica y la respuesta ante
situaciones críticas. De este modo, se consolid
ó
una cultura de seguridad del paciente
como eje central del proceso educativo médico
(Mawyin
-
Muñoz et
al., 2025; Rognoni
Amrein et
al., 2024)
.
Por otra parte, se destac
ó
que la simulación clínica contribuy
ó
de manera relevante a
la formación ética y a la protección del paciente durante el aprendizaje, al ofrecer un
espacio seguro para enfrentar dilemas clínicos y situaciones complejas. A través de
escenarios simulados, lo
s estudiantes pueden reflexionar sobre sus decisiones,
reconocer errores y analizar sus consecuencias sin generar daño real. El uso de
simulación de alta fidelidad y pacientes estandarizados
promovió
conductas
profesionales responsables, mejor
ó
la comunica
ción en contextos sensibles y ref
orzó
valores como la empatía y el respeto
(Fiallos, 2024; Gómez et
al., 2025)
.
3.4
Evaluación del aprendizaje mediante simulación
La
literatura analizada evidenció que la simulación clínica se consolidó como un
recurso metodológico eficaz para la evaluación objetiva del aprendizaje en la
educación médica, al permitir la medición estructurada y estandarizada del
desempeño estudiantil en
contextos controlados. Los estudios reportaron el uso
frecuente de instrumentos como las evaluaciones clínicas objetivas estructuradas
(OSCE), listas de cotejo, rúbricas analíticas y evaluaciones basadas en competencias,
las cuales facilitaron la valoració
n integral de habilidades técnicas, razonamiento
clínico, comunicación y toma de decisiones. Este enfoque evaluativo permitió superar
las limitaciones de los métodos tradicionales, caracterizados por su subjetividad, y
promovió procesos de evaluación más j
ustos, transparentes y alineados con los
resultados de aprendizaje esperados
(Duarte et al., 2024)
;
(G. G. Muñoz & Sierra,
2024)
3.5
Percepción de estudiantes y docentes sobre la simulación clínica
Desde la perspectiva de los estudiantes, los resultados mo
straron una percepción
altamente positiva hacia el uso de la simulación clínica como estrategia didáctica,
destacándose su contribución al aumento de la confianza clínica, la reducción de la
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ansiedad ante el contacto con pacientes reales y la mejora en la
comprensión de los
contenidos teórico
-
prácticos. Los estudiantes valoraron especialmente la posibilidad
de equivocarse sin consecuencias reales, recibir retroalimentación inmediata y repetir
los procedimientos hasta alcanzar un desempeño adecuado. Esta per
cepción
favorable se asoció con una mayor motivación hacia el aprendizaje activo y con una
actitud más participativa durante el proceso formativo
(Guanoluisa & Pachucho, 2024);
(Sun et al., 2024)
.
Por su parte, los docentes reconocieron a la simulación clí
nica como una herramienta
pedagógica innovadora que facilita la enseñanza estructurada, la observación directa
del desempeño estudiantil y la evaluación objetiva de competencias clínicas y
profesionales. Los estudios señalaron que los docentes percibieron
una mejora
significativa en la calidad del aprendizaje y en la integración teoría
-
práctica, aunque
también manifestaron la necesidad de capacitación específica para el diseño de
escenarios, la conducción del
debriefing
y el uso adecuado de los recursos
tecnológicos. En conjunto, la percepción positiva de docentes y estudiantes respaldó
la incorporación sostenida de la simulación clínica como eje metodológico dentro de
los programas de formación médica (Duarte et al., 20
24)
3.6
Limitaciones y desafíos en la implementación de la simulación clínica
A pesar de los beneficios ampliamente documentados, los estudios identificaron
diversas limitaciones y desafíos asociados a la implementación de la simulación
clínica, especialme
nte en contextos de países de ingresos medios y bajos. Entre los
principales obstáculos se señalaron los altos costos de adquisición y mantenimiento
de simuladores de alta fidelidad, la limitada infraestructura institucional y la
desigualdad en el acceso a
centros de simulación entre regiones urbanas y rurales.
Estas brechas condicionaron la frecuencia y calidad de las actividades simuladas,
afectando la equidad en la formación
(Guanoluisa & Pachucho, 2024;
G. G. Muñoz &
Sierra, 2024)
Asimismo, se evidenció
que la falta de formación pedagógica especializada del cuerpo
docente representó un desafío relevante para el aprovechamiento óptimo de la
simulación clínica. La ausencia de capacitación en metodologías activas, evaluación
por competencias y
debriefing
es
tructurado limitó el impacto educativo de esta
estrategia. No obstante, los estudios coincidieron en que la inversión progresiva en
capacitación docente, planificación curricular y políticas institucionales orientadas al
fortalecimiento de la simulación cl
ínica permitiría superar estas barreras, consolidando
su implementación sostenible y contextualizada en la educación médica
contemporánea (Sun et al., 2024; G. G. M. Muñoz & Sierra, 2025
).
4. Discusión
Los resultados de la presente revisión bibliográfica confirman que la simulación clínica
se consolida como una estrategia didáctica central en la educación médica
contemporánea, al contribuir de manera significativa al desarrollo integral de
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competencias c
línicas, éticas y profesionales. La evidencia analizada coincide en que
su implementación progresiva en los programas de pregrado y posgrado responde a
la necesidad de garantizar procesos formativos seguros, efectivos y alineados con los
principios de cali
dad asistencial y protección del paciente, tal como lo plantean los
consensos internacionales recientes (Diaz
-
Navarro et al., 2024; Mawyin
-
Muñoz et al.,
2025).
Desde la perspectiva formativa, los hallazgos indican que la simulación clínica
favorece el fort
alecimiento de habilidades técnicas y
procedimientos
mediante la
repetición deliberada de escenarios, permitiendo a los estudiantes adquirir destrezas
con mayor precisión y confianza antes de su aplicación en contextos reales. Este
resultado es consistente
con lo reportado por Vermylen et al. (2025), quienes destacan
que el entrenamiento basado en competencias y simulación mejora significativamente
el desempeño clínico y reduce la variabilidad en la ejecución de procedimientos.
Asimismo, la mejora del razon
amiento clínico y la toma de decisiones observada en
los estudios analizados refuerza la idea de que la simulación no solo impacta en el
“
saber hacer
”, sino también en los procesos cognitivos de alto nivel, como el
pensamiento crítico y la integración diag
nóstica (Cárdenas et al., 2025; Le, 2023).
En concordancia con investigaciones previas, la simulación clínica demuestra un
impacto positivo en el desarrollo de competencias comunicativas y en el trabajo en
equipo, aspectos esenciales para la práctica médic
a segura y efectiva. La interacción
con pacientes estandarizados y escenarios interdisciplinarios favorece la empatía, la
escucha activa y la coordinación profesional
como
elementos fundamentales para
reducir errores asociados a fallas en la comunicación c
línica (Uribe
-
Muñoz & Hidalgo
-
Mancilla, 2024; Gómez et al., 2025). Estos hallazgos refuerzan la concepción de la
simulación como una metodología integral que articula habilidades técnicas y
humanísticas dentro de un mismo proceso formativo.
Un aspecto rele
vante discutido en la literatura es el rol de la simulación clínica en la
formación ética y en la promoción de una cultura de seguridad del paciente. Los
resultados evidencian que el entrenamiento en entornos simulados permite a los
estudiantes reconocer e
rrores, reflexionar sobre sus decisiones y analizar
consecuencias sin generar
un
daño real, lo que favorece un aprendizaje ético basado
en la responsabilidad profesional. Esta característica adquiere especial relevancia en
contextos normativos restrictivos
, como el ecuatoriano, donde la legislación sanitaria
prioriza la protección del paciente y limita la participación directa de estudiantes en
procedimientos clínicos de riesgo (Fiallos, 2024; Rognoni Amrein et al., 2024). En este
sentido, la simulación se
posiciona no solo como una innovación pedagógica, sino
como una necesidad bioética dentro de la formación médica.
La evaluación del aprendizaje mediante simulación constituye otro eje central de la
discusión. Los estudios revisados coinciden en que herrami
entas como las OSCE, las
rúbricas analíticas y las listas de cotejo permiten una valoración objetiva, estructurada
y estandarizada del desempeño estudiantil, superando las limitaciones de los métodos
tradicionales de evaluación clínica. Este enfoque evalua
tivo fortalece la transparencia,
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la equidad y la alineación con los resultados de aprendizaje basados en competencias,
contribuyendo a procesos formativos más justos y medibles (Duarte et al., 2024;
Guanoluisa & Pachucho, 2024).
No obstante, los resultados
tambié
n
destacan
importantes
desafíos para la
implementación plena de la simulación clínica, particularmente en países de ingresos
medios y bajos. Los altos costos de adquisición y mantenimiento de simuladores, la
limitada infraestructura
institucional y las desigualdades regionales en el acceso a
centros de simulación representan barreras significativas para su adopción equitativa
(Calderon, 2025; Muñoz & Sierra, 2024). Estas limitaciones coinciden con lo reportado
en estudios latinoameric
anos, donde la implementación suele concentrarse en
instituciones urbanas y privadas, generando brechas en la formación médica.
Asimismo, la falta de capacitación pedagógica especializada del docente emerge
como un factor crítico que condiciona el impacto
educativo de la simulación. La
literatura señala que el diseño adecuado de escenarios, la conducción del debriefing
y la evaluación por competencias requieren formación específica, sin la cual la
simulación puede reducirse a una experiencia técnica sin ref
lexión profunda (Sun et
al., 2024; Muñoz & Sierra, 2025). En este contexto, la inversión en desarrollo docente
y en políticas institucionales sostenibles se presenta como una condición
indispensable para maximizar los beneficios de esta estrategia.
Finalme
nte, aunque la presente revisión aporta una visión integradora de la evidencia
reciente sobre simulación clínica en educación médica, sus hallazgos deben
interpretarse considerando ciertas limitaciones. Al tratarse de una revisión narrativa,
existe heterog
eneidad en los diseños metodológicos, contextos y tipos de simulación
analizados, lo que puede influir en la generalización de los resultados. Sin embargo,
la convergencia de los hallazgos y la consistencia con revisiones sistemáticas y
consensos internaci
onales refuerzan la validez de las conclusiones planteadas. En
consecuencia, se reconoce la necesidad de futuras investigaciones que evalúen el
impacto longitudinal de la simulación clínica, así como estudios comparativos que
analicen su costo
-
efectividad
y su adaptación a contextos con recursos limitados.
5. Conclusiones
La simulación clínica se consolida como una estrategia didáctica esencial en la
educación médica, al permitir el desarrollo integral de competencias clínicas,
comunicativas y éticas en
entornos seguros. Su aplicación favorece la integración
efectiva entre teoría y práctica, reduce el riesgo para el paciente y responde a las
exigencias actuales de calidad y seguridad en la formación profesional en salud.
El uso sistemático de la simulació
n clínica contribuye significativamente al
fortalecimiento del razonamiento clínico, la toma de decisiones y el trabajo en equipo,
así como a la implementación de procesos de evaluación objetiva basados en
competencias. Estas características posicionan a l
a simulación como una herramienta
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pedagógica clave para la formación médica centrada en el desempeño y la mejora
continua.
A pesar de los beneficios demostrados, la implementación plena de la simulación
clínica enfrenta desafíos relacionados con los costos
, la infraestructura y la
capacitación docente especializada, especialmente en contextos latinoamericanos.
Superar estas limitaciones requiere políticas institucionales sostenibles y estrategias
de formación docente que permitan garantizar un acceso equita
tivo y una integración
curricular efectiva de la simulación clínica.
Contribución de los autores:
Conceptualización,
KG
-
A
-
R
.
,
PL
-
T
-
J y
JJ
-
R
-
O;
metodología, KG
-
A
-
R, PL
-
T
-
J y JJ
-
R
-
O; análisis formal, KG
-
A
-
R, PL
-
T
-
J y JJ
-
R
-
O;
investigación, KG
-
A
-
R,
PL
-
T
-
J y JJ
-
R
-
O; recursos, KG
-
A
-
R, PL
-
T
-
J y JJ
-
R
-
O;
redacción del borrador original, KG
-
A
-
R, PL
-
T
-
J y JJ
-
R
-
O; redacción, revisión y
edición, KG
-
A
-
R, PL
-
T
-
J, JJ
-
R
-
O y EF
-
L
-
V; visualización, KG
-
A
-
R, PL
-
T
-
J y JJ
-
R
-
O;
supervisión, EF
-
L
-
V.
Todos
los autores han
leído y aceptado la versión publicada del
manuscrito.
Financiamiento:
Esta investigación no ha recibido financiación externa
Agradecimientos:
Expresamos nuestro profundo y sincero
agradecimiento a
nuestras familias, por su apoyo constante,
comprensión y aliento permanente
.
Asimismo, agradecemos
al Dr. Edgar
Llanga por su guía académica, su compromiso
con la formación y por inspirarnos a reflexionar críticamente sobre las competencias
que integran nuestra formación profesional, aportando de m
anera decisiva al
desarrollo de este trabajo
. De
igual forma
,
destacamos la valiosa labor del
Lcdo.
Orellana J.
,
quien fortaleció en nosotros la convicción de que es posible marcar una
diferencia real desde cada aspecto de nuestra formación
.
Finalmente
, ex
tendemos
nuestro reconocimiento a
nuestros
compañeros que, con su apoyo y aportes,
enriquecieron el desarrollo de esta investigación
.
Declaración de disponibilidad de datos:
Los datos están disponibles previa solicitud
a los autores de correspondencia:
lisbeth.tanicuchi@espoch.edu.ec
Conflicto de interés:
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses
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