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ISSN:
3073
-
1356
43
Articulo
Sociología de la tenencia responsable de mascotas en el sur
del Ecuador (El Oro)
Sociology of responsible pet ownership in southern Ecuador (El Oro)
Norma Margarita
Reyes Serrano
1
*
y
Ronald Andreé
Vitonera Rogel
2
1
Universidad Internacional Iberoamericana, Mexico, Campeche;
https://orcid.org/0009
-
0008
-
1078
-
9312
2
Universidad Técnica de Machala y Universidad Autónoma de Madrid,
Ecuador,
Machala;
https://orcid.org/0000
-
0002
-
5272
-
5551
;
rvitonera
1
@utmachala.edu.ec
*
Correspondencia
:
nmargaritarserrano@gmail.com
https:/
/doi.org/10.70881/mcj/v4/n3/166
Resumen:
La tenencia responsable de mascotas es una práctica social que
compete a la sociología de las relaciones humano
-
animal, poco estudiada en
América Latina y sin datos recientes para el sur del Ecuador. El objetivo fue
describir los conocimientos, ac
titudes y prácticas (CAP) de tutores de
mascotas en El Oro e identificar las brechas entre disposición y práctica.
Mediante un diseño transversal descriptivo
-
relacional, se aplicó una
encuesta anónima con muestreo por bola de nieve (10
–
25 de junio de 2025)
.
Sobre 451 tutores se calcularon frecuencias y se contrastaron asociaciones
con
χ² (
Monte Carlo), Kruskal
-
Wallis y razón de momios (OR). El 70,6 % de
los animales no estaba esterilizado, el 46,6 % recibía atención veterinaria
reactiva o nula y el 84,3 % c
onocía poco o nada la Ley de Bienestar Animal;
el 76,0 % nunca se había capacitado, pero el 81,7 % apoyaría campañas
comunitarias. La capacitación previa se asoció con mayor esterilización (
OR
= 1,64; IC 95 % [1,03; 2,60]). Coexisten alto capital social cí
vico y una
práctica de cuidado deficitaria: la disposición a colaborar no depende del
conocimiento de la ley (
χ² = 4,24;
p
= ,371). Se discuten implicaciones para
educación, acceso veterinario y política local.
Palabras clave:
tenencia de mascotas; relaci
ones humano
-
animal; capital
social; brecha actitud
-
comportamiento; Ecuador.
Abstract:
Responsible pet ownership is a social practice that falls within the
sociology of human
-
animal relations, understudied in Latin America and
lacking recent data for southern Ecuador. The aim was to describe the
knowledge, attitudes and practices (KAP) of p
et owners in El Oro province
and to identify the gaps between willingness and practice. Using a cross
-
sectional descriptive
-
relational design, an anonymous online survey was
distributed via WhatsApp through snowball sampling between June 10 and
25, 2025. A
cross 451 owners, frequencies were computed and associations
tested with χ² (Monte Carlo), Kruskal
-
Wallis, and odds ratios (OR). In total,
70.6 % of pets were not sterilized, 46.6 % received reactive or no veterinary
care, and 84.3 % had little or no knowl
edge of the Animal Welfare Law; 76.0
% had never been trained, yet 81.7 % would support community campaigns.
Prior training was associated with higher sterilization (
OR
= 1.64; 95 % CI
[1.03, 2.60]). The data show high civic social capital alongside defici
ent care
practices: willingness to collaborate does not depend on legal knowledge (χ²
Cita:
Reyes Serrano, N. M., &
Vitonera Rogel, R. A. (2026).
Sociología de la tenencia
responsable de mascotas en el
sur del Ecuador (El
Oro).
Multidisciplinary
Collaborative Journal
,
4
(3), 43
-
60.
https://doi.org/10.70881/mc
j/v4/n3/166
Recibido:
02
/
0
6
/20
26
Revisado:
0
5
/
0
7
/20
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Aceptado:
18
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0
7
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26
Publicado:
20
/
0
7
/20
26
Copyright:
© 202
6
por los
autores
.
Este artículo es un
artículo de acceso abierto
distribuido bajo los términos y
condiciones de la
Licencia
Creative Commons, Atribución
-
NoComercial 4.0 Internacional.
(
CC BY
-
NC
)
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(
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censes/by
-
nc/4.0/
)
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44
= 4.24;
p
= .371). Implications for education, veterinary access, and local
policy are discussed.
Keywords:
pet ownership; human
-
animal relations; social capital; attitude
-
behavior gap; Ecuador.
1. Introducción
La relación entre las personas y sus animales de compañía es una práctica social: está
moldeada por la familia, la economía doméstica, la cultura del b
arrio y las normas que
regulan la convivencia urbana. Su estudio compete a la sociología de las relaciones
humano
-
animal, un campo que entiende al vínculo con la mascota no como un hecho
privado y técnico, sino como una conducta cívica con efectos sobre la
salud pública y el
espacio compartido (Prato
-
Previde et al., 2022). Desde esa mirada, la sociología y la
psicología social han mostrado que una actitud favorable rara vez se traduce de forma
directa en una práctica; entre la disposición y la acción media
un conjunto de barreras
materiales e institucionales. Kollmuss y Agyeman (2002) llamaron a esa distancia la
brecha actitud
-
comportamiento, y se observa con claridad en el cuidado de los animales
de compañía. El enfoque de Una Sola Salud (One Health) ofrece
el marco intersectorial
para leer este cuidado como un asunto colectivo, en el que la salud humana, animal y
ambiental se gestionan de forma conjunta (Smith et al., 2019; Lapo
-
Bonilla et al., 2025).
En América Latina la tenencia responsable es, ante todo,
un problema social, y no solo
veterinario. Mota
-
Rojas et al. (2021) señalan que el abandono es la causa principal de
la alta densidad de perros que deambulan o terminan en albergues, y que la cobertura
de esterilización en la región sigue siendo baja fren
te al 70 % de Estados Unidos. Los
estudios poblacionales locales coinciden. En Foz do Iguaçu, Brasil, el 55,6 % de los
perros de libre deambulación eran semi
-
domiciliados (animales con tutor pero con
acceso libre a la calle), una condición ligada al 47,4 %
de las anomalías clínicas halladas
en los individuos capturados (de Santi et al., 2024). En Mérida, México (Novelo
-
Sanguino et al., 2025) y en Chile, donde el 76 % de los hogares convive con animales
pero con bajas tasas de registro y castración (Atero et
al., 2024), se repite el mismo
cuadro: muchas mascotas con hogar y poca medicina preventiva. Esta normalización
de la no
-
esterilización y de la consulta solo ante la enfermedad es, para Mota
-
Rojas et
al. (2021), una pauta cultural antes que una decisión i
ndividual; y por ser cultural, es
susceptible de cambiar mediante la acción comunitaria.
El Ecuador comparte ese patrón regional y suma un marco normativo inconcluso. La
Ley Orgánica de Bienestar Animal (LOBA) lleva años en debate sin aprobarse: durante
20
23 y 2024 el proyecto siguió estancado, sin ratificación ni archivo (Lapo
-
Bonilla et al.,
2025). El maltrato y el abandono se tipifican apenas como contravenciones menores y
no como delitos en el Código Orgánico Integral Penal, lo que deja un vacío legal s
obre
los animales de compañía (Jiménez
-
Quito y Durán
-
Ramírez, 2024). Existen ordenanzas
municipales en Quito, Guayaquil y Cuenca desde 2009, pero conviven con una magnitud
poblacional muy superior a su alcance: a nivel nacional se cuentan 1 325 537 hogares
con menores de 12 años que tienen perros o gatos, y solo en Guayaquil se estiman
unos 770 000 animales entre domiciliarios y callejeros (Lapo
-
Bonilla et al., 2025); en
Cuenca, la fauna urbana en situación de calle rozaba los 60 000 individuos en 2020, un
problema que Arias et al. (2024) vinculan a la falta de educación cívica temprana. La
distancia entre la norma escrita y su aplicación es, en términos sociológicos, un
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problema de gobernanza: sin difusión activa de la ley ni pedagogía ciudadana, ningún
mar
co regulatorio alcanza a la población que debe cumplirlo.
Pese a su peso social, la evidencia sobre el litoral ecuatoriano, y en particular sobre la
provincia de El Oro, es escasa. El único antecedente territorial es el trabajo de Vargas
González et al. (2
021) sobre la población de animales domésticos en el cantón Machala,
que describe condiciones de posesión, alimentación y salud, pero no reporta
prevalencias cuantitativas comparables. Mientras tanto, el Censo de Población de 2022
estima la presencia de an
imales de compañía en más de 4,1 millones de hogares
ecuatorianos (Echeverría
-
Galindo y Moncada
-
Rangel, 2024), una cifra que reclama
líneas de base actualizadas para orientar la política pública. La ausencia de estudios de
conocimientos, actitudes y prácti
cas (CAP) en El Oro deja sin medir cómo se cuida
realmente a las mascotas en la costa sur del país. Este estudio ofrece la primera línea
de base para esa región.
El objetivo del presente estudio fue describir los conocimientos, actitudes y prácticas
(CAP)
de los tutores de mascotas en hogares de la provincia de El Oro, Ecuador, e
identificar las brechas entre la disposición declarada y la práctica efectiva, así como los
factores sociales asociados, como base para el diseño de campañas comunitarias. De
forma
específica, el estudio buscó: (i) caracterizar el perfil sociodemográfico de los
tutores y la tipología de los animales
especie, canal de adquisición y estado de
esterilización
; (ii) cuantificar las prácticas de cuidado preventivo
frecuencia de consult
as
veterinarias, vacunación, identificación y alimentación
; (iii) medir el conocimiento de la
normativa de bienestar animal y la participación previa en talleres; y (iv) examinar las
asociaciones entre la capacitación previa y la esterilización, entre el
conocimiento de la
ley y la disposición a apoyar campañas comunitarias, y entre el gasto mensual y la
frecuencia de visitas al veterinario.
2. Materiales y Métodos
Diseño y enfoque.
El estudio se enmarca en la sociología de las relaciones humano
-
animal y
toma la noción de ciudadanía de Dobson (2003) para leer los conocimientos,
actitudes y prácticas (CAP) como indicadores del comportamiento cívico en torno al
cuidado de los animales de compañía. Se empleó un diseño cuantitativo, no
experimental, observacio
nal y transversal, de alcance descriptivo con componente
relacional. La encuesta fue anónima y no recogió datos de filiación personal (nombres,
documentos de identidad, direcciones ni contactos). Por su carácter de bajo riesgo y la
ausencia de intervención
sobre personas o animales, no requirió aprobación de un
comité de ética ni de una Junta de Revisión Institucional (IRB).
Población, muestra y muestreo.
La población objetivo fueron los hogares de la provincia
de El Oro, Ecuador, con al menos un animal de compañía al momento del estudio. Se
usó un muestreo no probabilístico por bola de nieve a través de redes sociales.
Estudiantes de primer semestre de Me
dicina Veterinaria de la Universidad Técnica de
Machala (UTMACH) actuaron como semillas y difundieron el enlace del formulario a
unos diez hogares de sus redes de contacto. La cobertura abarcó Machala y varios
cantones de la provincia.
Se incluyeron los re
sidentes de El Oro durante el periodo de recolección que convivían
con al menos una mascota. Se excluyeron las respuestas duplicadas (identificadas por
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marca temporal) y los registros que indicaban no tener animal de compañía. De 452
entradas brutas se eli
minó una fila vacía, con lo que la muestra analítica quedó en
N
=
451.
Instrumento.
Los datos se recogieron con un formulario autoadministrado de 18 ítems
cerrados, creado en Google Forms y organizado en seis secciones. La primera fue un
preámbulo con el c
onsentimiento informado, que explicaba los objetivos y el carácter
voluntario y confidencial de la participación. La segunda recogió datos
sociodemográficos: género y rango de edad. La tercera describió a la mascota principal
del hogar: origen, especie, es
tado de esterilización, motivos de no castración y gasto
mensual estimado en su cuidado.
La cuarta sección abordó las prácticas de cuidado: frecuencia de consultas veterinarias,
medidas de seguridad y salud, tipo de alimentación, autovaloración del conocim
iento
nutricional y asistencia previa a talleres. La quinta indagó actitudes y opiniones:
aspectos considerados prioritarios en la tenencia responsable, barreras para acceder a
la atención veterinaria, disposición a apoyar campañas comunitarias, capacitaci
ón
previa y conocimiento de la legislación de bienestar animal. La sexta fue un cierre de
agradecimiento. El instrumento combinó preguntas de opción única, de selección
múltiple y una escala Likert de 5 puntos (1 = muy bajo, 5 = muy alto) para la
autoperce
pción del conocimiento nutricional. Las respuestas múltiples se exportaron al
CSV separadas por punto y coma, lo que permitió contar cada mención por separado.
Procedimiento de recolección.
Los datos se recogieron durante 15 días, del 10 al 25 de
junio de
2025. El enlace al cuestionario se distribuyó solo por redes sociales
(especialmente por whatsapp), a cargo de los estudiantes de primer semestre de
Medicina Veterinaria de la UTMACH, en sus entornos vecinales y familiares de El Oro.
No se ofreció ningún i
ncentivo económico, académico o material por participar.
El uso de WhatsApp para encuestas de salud pública cuenta con respaldo en la
literatura. Manji et al. (2021) revisaron 16 estudios que emplearon esta aplicación como
herramienta central de recolecció
n de datos en sistemas sanitarios. De ellos, el 68,75
% se realizó en países de ingresos bajos y medianos, lo que respalda su pertinencia en
el contexto ecuatoriano; y en el 87,5 % de los diseños cuantitativos el canal se usó igual
que aquí: para enviar en
laces a encuestas en línea.
Variables y medidas.
Las variables se agruparon en cuatro bloques. El bloque
sociodemográfico incluyó el rango de edad (menor de 18, 18
–
24, 25
–
34, 35
–
44, 45
–
54
y 55 años o más) y el género autodeclarado (femenino, masculino, no
binario o prefiero
no responder). El bloque de la mascota principal recogió la especie (perro, gato u otro),
el canal de adquisición (regalada por familiares o amistades, adoptada en refugio, calle
o protectora, comprada a criador o tienda, rescatada de la
calle u otra), el estado de
esterilización (sí, no o no seguro), los motivos de no castración (respuesta múltiple, solo
para quienes no esterilizaron) y el gasto mensual estimado en dólares (menos de 50,
50
–
100, 101
–
300, más de 300, o sin registro fijo).
El tercer bloque, de prácticas de cuidado y medicina preventiva, reunió la frecuencia
anual de visitas al veterinario (cuatro categorías), las medidas de seguridad y salud en
el hogar (respuesta múltiple), el tipo principal de alimentación (cuatro categorí
as) y la
autovaloración del conocimiento nutricional (Likert 1
–
5). El cuarto bloque, de actitudes
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y alfabetización cívica, indagó los aspectos prioritarios en la tenencia responsable (hasta
tres opciones), las barreras percibidas para la atención veterinar
ia (respuesta múltiple),
la disposición a apoyar campañas comunitarias, la capacitación previa en bienestar
animal y el grado de conocimiento de la Ley de Protección y Bienestar Animal local (tres
niveles).
Análisis estadístico.
Los datos se depuraron y a
nalizaron en Python 3 con las bibliotecas pandas y
scipy.stats. El análisis descriptivo incluyó frecuencias absolutas y porcentajes para las
variables categóricas, y la mediana y la moda para la variable ordinal de autopercepción
nutricional. El análisis i
nferencial contrastó cuatro hipótesis: H1, asociación entre haber
recibido capacitación en tenencia responsable y el estado de esterilización; H2,
independencia entre el conocimiento de la Ley de Bienestar Animal y la disposición a
apoyar campañas comunita
rias; H3, relación entre el gasto mensual y la frecuencia de
visitas al veterinario; y H4, diferencia en la autovaloración nutricional según el tipo de
alimentación.
Para H1, una tabla 2×2, se aplicó la prueba de
χ²
de Pearson y se calculó la razón de
momi
os (OR) con intervalos de confianza al 95 % mediante bootstrap de 1 000
iteraciones. Para H2 y H3, tablas de contingencia mayores, se usó
χ²
con el coeficiente
V
de Cramer como tamaño del efecto. Para H4, comparación de una variable ordinal
entre grupos, s
e aplicó la prueba de Kruskal
-
Wallis con comparaciones post hoc de
Dunn.
Cuando alguna celda presentó frecuencias esperadas menores a cinco, se sustituyó la
aproximación asintótica del
χ²
por la prueba exacta de Fisher (tablas 2×2) o por
simulaciones de Monte Carlo con 10 000 réplicas (tablas mayores). Se fijó un nivel de
signi
ficación de
α = 0,05
y los estadísticos se reportaron según la séptima edición del
manual de la APA, con la forma
χ²(
gl, N) = x,xx,
p
= ,xxx,
V
= ,xx.
Consideraciones éticas
Consideraciones éticas. El estudio no requirió aprobación de un comité de
ética por
tratarse de una investigación observacional, anónima, sin datos identificables y sin
intervención sobre los participantes ni sus mascotas. Respetó los principios de
autonomía (participación voluntaria, explicitada en el preámbulo del formulario),
beneficencia y no maleficencia (ausencia de riesgos físicos, psicológicos o de
privacidad) y justicia (acceso abierto e igualitario a la encuesta). Se adhirió a la
Declaración de Helsinki en lo relativo a la voluntariedad, la confidencialidad y la
imposib
ilidad de identificar a los respondentes.
3. Resultados
De las 452 respuestas brutas recibidas, se excluyó una fila completamente vacía y una
respuesta con la categoría "No tengo mascota", de modo que el tamaño analítico fue de
N
= 451.
3.1. Caracteriza
ción sociodemográfica de la muestra
La muestra fueron 451 tutores residentes en Machala y otros cantones de El Oro. De
los 449 que reportaron edad, 247 (55,01 %) tenían entre 18 y 24 años, 77 (17,15 %)
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entre 25 y 34, 52 (11,58 %) entre 35 y 44, 38 (8,46 %)
eran menores de 18, 22 (4,90 %)
entre 45 y 54, 12 (2,67 %) entre 55 y 64 y uno (0,22 %) de 65 años o más. La Figura 1
presenta la distribución completa.
En cuanto al género, de 447 respondentes 274 se identificaron como femeninos (61,30
%) y 168 como
masculinos (37,58 %); tres (0,67 %) eligieron la opción no binaria u otra
y dos (0,45 %) prefirieron no responder. Predominaron las mujeres jóvenes, un patrón
propio del muestreo por bola de nieve iniciado en una cohorte universitaria.
F
igura
1
. Distribución por rango de edad de los participantes
Figura 2. Distribución de la especie de la mascota principal
3.2. Tipología de la
mascota y adquisición
De los 450 participantes que reportaron especie, los perros predominaron con 343 casos
(76,22 %), seguidos de los gatos con 90 (20,00 %) y de otras especies
aves, conejos,
roedores, reptiles y peces
con 10 respuestas (2,22 %); siete
participantes (1,56 %)
0XOWLGLVFLSOLQDU\&ROODERUDWLYH-RXUQDO
_9RO
_1~P
_
-XO
–
6
HS
_
_KWWSVPFMRXUQDOHGLWRULDOGRVRFRP
ı
reportaron tener perros y gatos. La Tabla 1 muestra la distribución por especie y canal
de adquisición.
De los 448 que indicaron canal de adquisición, el regalo de familiares o amistades fue
el más frecuente, con 267 casos (59,60 %)
. La adopción en refugio, calle o protectora
fue segunda, con 86 (19,20 %), seguida de la compra a criador o tienda con 47 (10,49
%) y del rescate directo de la calle con 39 (8,71 %). Otras ocho respuestas (1,79 %)
correspondieron a mascotas nacidas en el
hogar o a adquisiciones combinadas. Casi
seis de cada diez animales llegaron, pues, por la vía informal de la donación entre
conocidos.
Tabla 1.
Tipología de la mascota principal según especie y origen de adquisición
Categoría
Valor
n
%
Especie (n =
450)
Perro
343
76.22
Gato
90
20.00
Perro y gato
7
1.56
Otros (ave / conejo /
roedor / reptil / pez)
10
2.22
Origen de
adquisición (n =
448)
Regalada por
familiares o
amistades
267
59.60
Adoptada (refugio /
calle / protectora)
86
19.20
Comprada a criador
/ tienda
47
10.49
Rescatada
directamente de la
calle
39
8.71
Otros (criada en el
hogar / encontrada /
adquisición dual)
8
1.79
3.3. Estado de esterilización y motivos de no esterilización
De los 449 que respondieron sobre esterilización, 317 (70,60 %) declararon que su
mascota no estaba esterilizada, 116 (25,84 %) que sí lo estaba y 16 (3,56 %) que no
estaban
seguros. La Figura 3 desglosa el estado de esterilización por género del
respondente y especie. La no esterilización fue alta en todos los subgrupos.
Figura 3.
Estado de esterilización según género del respondente y especie de la
mascota
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æ
De los 317 cuya mascota no estaba esterilizada, 302 dieron al menos un motivo
(respuesta múltiple; Tabla 2). El más frecuente fue “Considero que no es necesario”
(33,11 %), segu
ido de la percepción de que la mascota era demasiado joven o mayor
(27,48 %), la falta de recursos económicos (21,85 %), la intención de esterilizar en los
próximos seis meses (12,25 %) y la falta de información o asesoría (9,60 %).
Tabla 2.
Motivos
reportados para no esterilizar a la mascota principal
Motivo
n (menciones)
% de respondentes
Considero que no es
necesario
100
33.11
Mi mascota es demasiado
joven o mayor
83
27.48
Falta de recursos
económicos
66
21.85
Planeo hacerlo en los
próximos 6 meses
37
12.25
Falta de información o
asesoría
29
9.60
Otros (cría planificada /
acceso / sexo macho /
otros)
12
3.97
3.4. Prácticas de cuidado y medicina preventiva
La frecuencia de visitas al veterinario mostró un perfil reactivo. De 449 respondentes
válidos, el 41,65 % (
n
= 187) acudía solo cuando el animal enfermaba y el 4,90 % (
n
=
22) no lo llevaba nunca, de modo que la atención reactiva o nula sumó el 46,55 %. El
36,53 % (
n
= 164) acudía cada seis meses o con más frecuencia y el 16,93 % (
n
= 76),
una vez al año. La Tab
la 3 cruza el gasto mensual con la frecuencia de visitas.
0XOWLGLVFLSOLQDU\&ROODERUDWLYH-RXUQDO
_9RO
_1~P
_
-XO
–
6
HS
_
_KWWSVPFMRXUQDOHGLWRULDOGRVRFRP
æ
Tabla 3.
Distribución cruzada de gasto mensual en salud y cuidados según frecuencia
de visitas al veterinario
Gasto mensual
Nunca
Solo cuando se
enferma
Una vez al año
Cada 6 meses
o más
frecuente
Menos de 50
USD
11
75
27
51
50
–
100 USD
1
47
31
73
101
–
300 USD
0
2
4
10
Más de 300
USD
1
0
2
3
No llevo
registro fijo
9
63
12
27
Entre las medidas de
seguridad y salud (respuesta múltiple, n = 450), la más reportada
fue mantener un ambiente seguro en casa (72,44 %), seguida de la vacunación y
desparasitación al día (45,33 %) y del uso de collar, correa o arnés en exteriores (29,78
%). Solo el 6,22 % men
cionó la identificación con placa o microchip y el 8,89 % no
tomaba medidas específicas; el seguro veterinario o fondo de emergencia lo marcó el
5,11 %. La Figura 4 muestra la distribución completa.
Figura 4.
Frecuencia de las medidas de seguridad y salud
adoptadas por los
respondentes
(QDOLPHQWDFLyQGHUHVSRQGHQWHVYiOLGRVHOFRPELQDEDDOLPHQWRFRPHUFLDO
\FDVHURHOXVDED
VRORFRPLGDFDVHUDEDODQFHDGD\HOVRORDOLPHQWR
FRPHUFLDO/DGLHWDFUXGD%$5)VXSHUYLVDGDODPHQFLRQyHO
n
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–
n
PHGLDQD PHGLD
HOVHXELFyHQHOYDORUHOHQHO
HOHQHOHOHQHO\VRORHOHQHO
3.5. Conocimiento, capacitación y actitudes
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n
QR
KDEtDDVLVWLGRQXQFDSHURWHQtDLQWHUpVHO
n
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n
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n
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Sobre el conocimiento de la Ley de Protección y Bienestar Animal local (
n
= 445), el
56,40 % (
n
= 251) había oído hablar de ella pero sabía poco, el 27,87 % (
n
= 124)
no la
conocía y el 15,73 % (
n
= 70) la conocía y sabía cómo cumplirla. En conjunto, el 84,27
% tenía un conocimiento normativo deficiente o nulo.
El apoyo a las campañas comunitarias de vacunación y esterilización fue alto: de 449
respondentes válidos, el
81,74 % (
n
= 367) respondió que sí, el 16,04 % (
n
= 72) dudó
y solo el 2,23 % (
n
= 10) respondió que no. Como muestra la Figura 5, el apoyo fue
parejo en los tres niveles de conocimiento de la ley.
Figura 5.
Distribución del apoyo a campañas comunita
rias según el grado de
conocimiento de la Ley de Bienestar Animal
Entre los aspectos considerados más importantes en la tenencia
responsable (hasta
tres opciones, n = 449), la alimentación equilibrada fue la más elegida (72,83 %),
seguida de la atención veterinaria periódica (67,71 %), la prevención del abandono y el
maltrato (47,22 %) y la esterilización o control reproductivo (46,
55 %). El ejercicio diario
y el enriquecimiento ambiental los mencionó el 29,62 %, y la socialización y el
adiestramiento positivo, el 17,59 %.
3.6. Barreras a la atención veterinaria
De los 438 que respondieron sobre las barreras para acudir más al veterinario
(respuesta múltiple), el costo fue la más señalada (53,88 %,
n
= 236), seguida de la falta
de tiempo (47,03 %,
n
= 206). El estrés del animal en los traslados lo mencionó el 20,0
9
% (
n
= 88), la falta de transporte el 13,93 % (
n
= 61) y la percepción de que la visita no
era necesaria el 6,85 % (
n
= 30). La Tabla 4 detalla la distribución.
Tabla 4.
Principales barreras reportadas para asistir al veterinario con mayor frecuencia
Bar
rera
n (menciones)
% de respondentes
Costo económico
236
53.88
Falta de tiempo
206
47.03
Mi mascota se estresa
mucho con los traslados
88
20.09
Falta de transporte
61
13.93
No lo considero necesario
30
6.85
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3.7. Análisis relacional (
χ²,
Kruskal
-
Wallis)
Se ejecutaron cuatro pruebas inferenciales sobre las hipótesis relacionales del estudio,
con nivel de significación
α =
0,05.
H1 evaluó la asociación entre haber recibido capacitación en tenencia responsable y el
estado de esterilización de la mascota, en una tabla de contingencia 2×2 restringida a
respuestas de Sí/No en ambas variables (
N
= 432). El porcentaje de mascotas
esterilizadas fue del 34,62 % entre los participantes con capacitación (36 de 104) frente
al 24,39 % entre los sin capacitación (80 de 328). La prueba
χ²
de Pearson resultó
estadísticamente significativa:
χ²(1,
N
= 432) = 4,20,
p
= ,040,
V
= ,10. La razón
de
momios calculada mediante remuestreo bootstrap (1 000 iteraciones) fue
OR
= 1,64 (IC
95 % [1,03; 2,60]), lo que indica que haber recibido capacitación se asoció con una
probabilidad superior de esterilización.
H2 examinó la independencia entre el grado
de conocimiento de la Ley de Bienestar
Animal (tres niveles) y el apoyo a campañas comunitarias (tres niveles). Dado que varias
celdas presentaron frecuencias esperadas inferiores a cinco en la columna "No apoya",
se aplicó corrección Monte Carlo con 10 00
0 simulaciones. El resultado no fue
estadísticamente significativo:
χ²(4,
N
= 445) = 4,24,
p
= ,371,
V
= ,07. El apoyo a las
campañas comunitarias resultó elevado y uniforme en los tres niveles de conocimiento
normativo, entre el 79 % y el 87 %.
H3 examinó
la asociación entre el gasto mensual en salud y cuidados (cinco categorías)
y la frecuencia de visitas al veterinario (cuatro categorías). Dado que el 30,00 % de las
celdas presentaron frecuencias esperadas inferiores a cinco (principalmente en las
catego
rías de mayor gasto (101
–
300 USD y más de 300 USD)), se aplicó el método
Monte Carlo con 10 000 simulaciones. La asociación fue estadísticamente significativa
con magnitud del efecto media:
χ² (12,
N
= 449) = 47,92,
p
< ,001,
V
= ,19. Los
participantes con
mayor gasto mensual tendieron a presentar mayor frecuencia
preventiva de visitas veterinarias.
H4 comparó las autovaloraciones del conocimiento nutricional (escala Likert 1
–
5) entre
los tres grupos principales de tipo de alimentación
—
alimento comercial (
n
= 114),
comida casera balanceada (
n
= 143) y mezcla de ambos (
n
= 178)
—
mediante la prueba
de Kruskal
-
Wallis. El grupo BARF (
n
= 4) y las categorías residuales fueron excluidos
por tamaño insuficiente. No se detectaron diferencias estadísticamente signif
icativas:
H
(2,
N
= 435) = 0,01,
p
= ,997,
η² ≈ ,00.
Los tres grupos presentaron una mediana
idéntica de 3, lo que sugiere que la autopercepción del conocimiento nutricional no difirió
según el tipo de alimentación principal.
4.
Discusión
Los hallazgos dibujan una brecha conocida entre la actitud y el comportamiento
(Kollmuss y Agyeman, 2002): siete de cada diez animales sin esterilizar, pero ocho de
cada diez tutores dispuestos a apoyar campañas comunitarias. Esa disposición no basta
por s
í sola; choca con barreras económicas, informativas e institucionales que impiden
traducirla en práctica. El problema, entonces, no es de voluntad sino de condiciones. La
demanda educativa latente (el 76,0 % nunca se capacitó y casi la mitad querría hacerl
o)
y el desconocimiento de la ley (el 84,3 % la conoce poco o nada) completan el retrato
de una comunidad con un capital social favorable al cuidado que todavía no encuentra
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el soporte institucional para activarlo. El enfoque de Una Sola Salud aporta el ma
rco
intersectorial para articular ese soporte, en el que la salud humana, animal y ambiental
se gestionan de forma conjunta.
El 70,6 % de mascotas no esterilizadas en El Oro supera el 58,3 % que Kamal et al.
(2021) reportan en Maringá, Brasil, donde la cas
tración también es el principal déficit de
cuidado. La cifra concuerda con el contraste internacional de Mota
-
Rojas et al. (2021),
que sitúa la esterilización en torno al 20 % en Taiwán y por debajo del 12 % en Japón
frente al 70 % de Estados Unidos, y que
describe a Latinoamérica como una región de
baja cobertura. Atero et al. (2024) lo confirman en Chile: un país con el 76 % de hogares
con mascotas mantiene tasas de registro y castración bajas. Que el motivo más citado
para no esterilizar sea “considerar
que no es necesario” (33,1 %) muestra que la brecha
no es solo económica: hay también un déficit de información reproductiva y una
normalización cultural de la no
-
castración, en línea con la idea de Mota
-
Rojas et al.
(2021) de que la deambulación canina se
asume como parte de la cultura. Las
respuestas abiertas lo ilustran: “Quisiera sacar crías”, “ES MACHO”, “La vamos a
intentar cruzar” o “Ni he pensado en eso”. Estos registros cualitativos reflejan mitos
reproductivos y prácticas de cría informal coherent
es con el motivo cuantitativo
dominante. El precedente más cercano para revertirlo viene de Cuenca: la intervención
educativa de Arias et al. (2024), en 30 instituciones con 1 944 estudiantes, elevó el
conocimiento sobre las necesidades básicas de las masc
otas del 35 % al 81 % en
séptimo grado, lo que hace plausible replicar el modelo en El Oro con charlas breves en
la escuela.
El patrón de atención reactiva (el 46,6 % acude solo cuando el animal enferma o no
acude) coincide con lo descrito por Kamal et al.
(2021) en Maringá, donde los tutores de
todos los estratos llevan al animal al veterinario solo cuando es necesario, y con Santos
et al. (2024) en Altamira, Brasil, donde el 42 % de 1 568 estudiantes señaló que en su
hogar se consulta solo ante la enferme
dad. La lógica curativa es, así, un rasgo
transversal en la región. El costo, la barrera más citada en El Oro (53,9 %), encaja con
la taxonomía de LaVallee et al. (2017), que identifica el factor económico como la
limitante más discutida en comunidades des
atendidas, y con la revisión de Pasteur et
al. (2024), que sobre 77 publicaciones concluyó que las limitaciones financieras (27 %
de las menciones) son la barrera más reportada a escala internacional. La dimensión
afectiva la captura Morris et al. (2021),
cuando un tutor de bajos ingresos en Vancouver
dijo que nadie debería tener que elegir entre pagar el alquiler y la atención veterinaria.
La frase aplica al caso ecuatoriano, donde la mediana del gasto mensual declarado está
por debajo de los 100 USD. Que
la falta de tiempo (47,0 %) casi iguale al costo añade
una lectura de acceso y horarios que Pasteur et al. (2024) también reconocen, como la
ubicación (16 %) y el personal limitado (15 %), y que en contextos periurbanos se
agravan tras la pandemia (Castill
o
-
Neyra et al., 2025).
Que el 84,3 % conozca poco o nada la Ley de Protección y Bienestar Animal es más
que un dato veterinario: es un problema de alfabetización cívica. Para Dobson (2003),
la ciudadanía no se ejerce sin conocer las normas que regulan la c
onvivencia, de modo
que ignorar la ley equivale a quedar fuera del contrato que organiza la responsabilidad
colectiva sobre los animales que habitan la ciudad. El dato concuerda con el vacío legal
que Jiménez
-
Quito y Durán
-
Ramírez (2024) describen para los
animales de compañía
en Ecuador, y con la parálisis de la LOBA durante 2023 y 2024 que confirman Lapo
-
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Bonilla et al. (2025). Sin difusión activa de la ley ni pedagogía cívica, la gobernanza de
los animales de compañía seguirá siendo una aspiración normati
va sin anclaje social.
La evidencia internacional sobre abandono
—
de los registros de refugios en Estados
Unidos (Kisley et al., 2024) a los estudios australianos sobre el peso del estatus
socioeconómico (McDowall et al., 2024)
—
apunta en la misma direcció
n: las causas son
estructurales, y ninguna ley las disuade sin programas de difusión y apoyo directo.
El rasgo más relevante para diseñar intervenciones es que el 81,7 % apoyaría
campañas comunitarias y que ese respaldo se mantiene parejo, entre el 79 % y
el 87
%, en los tres niveles de conocimiento normativo. Que H2 no detectara asociación
significativa (
χ² = 4,24;
p
= ,371) entre conocimiento de la ley y apoyo a campañas tiene
una lectura clara desde la teoría del capital social de Putnam (2000): la deman
da
ciudadana funciona como un consenso cultural que antecede al conocimiento de la
norma y no depende de él. Ese consenso es el capital social disponible para impulsar
un cambio de práctica. Un punto de partida en el que cuatro de cada cinco tutores se
mue
stran dispuestos a participar es un activo poco común para la política pública local.
El reto no es convencer a una comunidad escéptica, sino construir la oferta institucional,
presupuestaria, logística y comunicacional que convierta esa disposición en prá
cticas
concretas y sostenidas.
Dos señales secundarias merecen atención. La primera es la baja identificación externa:
solo el 6,2 % usa placa o microchip, frente al 48 % de perros con algún tipo de
identificación que documentan Lord et al. (2007) en
Ohio y al 14 % de perros
recuperados gracias a la placa según Weiss et al. (2012). La segunda es la alimentación:
el 39,8 % combina comida casera y comercial, una práctica que Villaverde y Chandler
(2022) consideran riesgosa cuando las recetas caseras se p
reparan sin supervisión
nutricional, por el riesgo de deficiencias y desequilibrios. A ello se suma la percepción
que Morelli et al. (2021) hallaron en 2 221 propietarios, donde el 67,3 % ve a los
conservantes como un riesgo para la salud de la mascota, lo
que puede empujar a las
familias hacia dietas caseras sin formulación técnica. Aun así, Dodd et al. (2019)
muestran que las intervenciones comunicacionales dirigidas son viables incluso con
recursos limitados.
De los resultados se desprenden varias implic
aciones para la política pública local. La
más directa es aprovechar el alto apoyo ciudadano: las jornadas comunitarias de
esterilización subsidiadas, coordinadas entre los Gobiernos Autónomos
Descentralizados de El Oro y la Universidad Técnica de Machala,
son a la vez una
intervención sanitaria y un acto cívico, porque movilizan el capital social existente,
reducen la barrera económica que declara el 21,9 % de quienes no esterilizaron y crean
espacios de encuentro. En lo educativo, incorporar módulos de te
nencia responsable en
la educación básica y el bachillerato
—
siguiendo el modelo de Cuenca de Arias et al.
(2024), que elevó el conocimiento del 35 % al 81 % con intervenciones breves
—
forma
ciudadanía y no solo difunde información veterinaria. En lo asist
encial, extender la
medicina preventiva a los hogares de bajos ingresos mediante planes de pago
escalonados y unidades móviles responde a la barrera del tiempo que declara el 47,0
%. El estudio muestra a la vez una oferta de participación (81,7 %) y una de
manda
educativa explícita (46,2 % nunca se capacitó pero querría hacerlo): articular ambas
mediante políticas coordinadas, en línea con las metas de sostenibilidad urbana de la
Agenda 2030 (Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS 11), es la vía más eficien
te.
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Los resultados deben leerse con cautela por cinco limitaciones. El muestreo no
probabilístico por bola de nieve vía WhatsApp
(
estrategia validada por Manji et al. (2021)
en 16 estudios, 11 de ellos en países de ingreso bajo y medio
)
introduce un sesgo
de
conveniencia visible en la sobrerrepresentación del grupo de 18 a 24 años (55,0 %) y
del género femenino (61,3 %). El autorreporte añade un sesgo de deseabilidad social
en las preguntas sobre conocimiento, esterilización y barreras. El sesgo digital exc
luye
a los tutores sin teléfono inteligente o WhatsApp, que en El Oro pueden ser justamente
los hogares más vulnerables. El diseño transversal no permite análisis longitudinales ni
comparaciones antes
-
después. Y, por ser descriptivo
-
relacional, no establec
e
causalidad entre capacitación, conocimiento y práctica, por lo que convendría que
estudios futuros usaran diseños cuasi
-
experimentales con seguimiento.
5.
Conclusiones
Este estudio ofrece la primera línea de base sobre las prácticas de tenencia
responsable
en el litoral sur del Ecuador y documenta una brecha clara entre la disposición y la
práctica. El 70,6 % de los animales sigue sin esterilizar, el 46,6 % recibe atención
veterinaria reactiva o nula y solo el 6,2 % usa identificación externa, pe
se a que el 81,7
% de los tutores apoya las campañas comunitarias. El problema, por tanto, se ubica
menos en la voluntad individual y más en la oferta institucional que debería sostenerla.
Hay un déficit marcado de alfabetización cívica: el 84,3 % conoce p
oco o nada la Ley
de Bienestar Animal, lo que limita la capacidad de ejercer la responsabilidad sobre el
espacio compartido. Ese desconocimiento resultó independiente de la disposición a
apoyar campañas (H2;
p
= ,371), lo que indica que la demanda ciudadan
a es un
consenso amplio que antecede al conocimiento de la norma y se mantiene alto en todos
los subgrupos.
El análisis relacional aporta dos palancas de intervención. Primero, la capacitación
previa se asocia con una mayor tasa de esterilización (
OR
= 1,6
4; IC 95 % [1,03; 2,60]),
lo que respalda los programas de educación cívica sobre el cuidado animal. Segundo,
la asociación entre el gasto mensual y la frecuencia de consultas (
χ² = 47,92;
p
< ,001;
V
= ,19) muestra que las barreras económicas operan como
restricciones estructurales.
Ambas dimensiones deben activarse a la vez: educar sin garantizar acceso, o al revés,
da resultados parciales.
En suma, El Oro reúne un capital social favorable al cuidado de los animales y, al mismo
tiempo, prácticas preventiv
as deficitarias y un escaso conocimiento de la ley. Cerrar esa
brecha exige actuar de forma coordinada sobre la educación, el acceso a la atención
veterinaria y la difusión de la normativa, en sintonía con las metas de sostenibilidad
urbana de la Agenda 20
30. Estudios longitudinales y cuasi
-
experimentales pre
-
post
permitirán medir el impacto de estas intervenciones sobre el cambio de comportamiento
en la región.
6. Recomendaciones
A partir de la alta disposición ciudadana y de las brechas
operativas identificadas, se
proponen varias líneas de acción. Primero, se recomienda a los gobiernos autónomos
descentralizados (GAD) de El Oro institucionalizar jornadas mensuales itinerantes de
esterilización subsidiada en los cantones más vulnerables,
acompañadas de la entrega
gratuita de placas y microchips para reducir la brecha de identificación frente al estándar
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internacional (Lord et al., 2007), y de la difusión de las ordenanzas locales en medios
de alto alcance comunitario. Segundo, se sugiere a
la Universidad Técnica de Machala
incorporar módulos de tenencia responsable en la educación básica mediante proyectos
de vinculación; el precedente de Arias et al. (2024) en Cuenca, que elevó el
conocimiento del 35 % al 81 % con charlas breves, junto con
modelos de baja inversión
por estudiante (Williams et al., 2021; Iqbal et al., 2023), confirma la viabilidad de
replicarlos en la región litoral.
Tercero, el sector veterinario privado y mixto podría diseñar planes de pago escalonados
o esquemas de suscri
pción preventiva, con unidades móviles y horarios extendidos,
para mitigar las barreras de costo, tiempo y transporte. Cuarto, se exhorta a la Asamblea
Nacional a agilizar la aprobación de la Ley Orgánica de Bienestar Animal y a acompañar
su entrada en vig
or con campañas de alfabetización jurídica. Quinto, los profesionales
de la salud animal deberían estructurar campañas de vacunación antirrábica que
alcancen el umbral del 80 % de inmunidad poblacional (Chuquista
-
Alcarraz et al., 2023)
o el 70 % sostenido
(Wallace et al., 2017), apoyándose en alianzas municipales y
horarios ampliados (Castillo
-
Neyra et al., 2025). Por último, se recomienda a la
comunidad investigadora diseñar estudios longitudinales cuasi
-
experimentales pre
-
post
y replicar este diagnóstico
en otras provincias costeras con muestreos probabilísticos.
Contribución de los autores:
Conceptualización del marco teórico, N.M.R.S.;
conceptualización del diseño CAP, N.M.R.S y R.A.V.R.; metodología, R.A.V.R.; análisis
formal, R.A.V.R.;
investigación, R.A.V.R.; curación de datos, N.M.R.S., redacción,
revisión y edición, N.M.R.S. y R.A.V.R.; administración del proyecto, R.A.V.R. Los
autores leyeron y aprobaron la versión final del manuscrito.
Financiamiento
: Esta investigación no recibió f
inanciamiento externo.
Agradecimientos
: Los autores agradecen a la carrera de Medicina Veterinaria de la
Universidad Técnica de Machala por facilitar el acceso institucional a la cohorte
estudiantil que participó en la difusión del instrumento.
Disponibili
dad de datos
:
Los datos anonimizados y el script de análisis
(`analysis_script.py`) que respaldan los resultados reportados están disponibles bajo
solicitud razonable a la autora de correspondencia, en nmargaritarserrano@gmail.com.
Conflictos de interés
:
L
os autores declaran no tener ningún conflicto de interés.
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